Nuestra histotia comienza con la visita de Alba a la casa de su mejor amigo Juan.
Aquella mañana Alba se había peleado con su madre por no querer cuidar de su hermano, y Alba acudió a casa de Juan, como siempre que necesitaba un hombro sobre el que llorar.
Juan ya estaba acostumbrado, por eso al abrir la puerta a las 8 de la mañana no le sorprendio ver a Alba llorando.
Juan: ¿Qué es esta vez?
Alba: Perdón por molestar, pero es que esta vez la pelea a sido gorda. (Abrazando a Juan llorando desconsoladamente)
Juan: A ver, explicame, porque así no entiendo nada.
Tras contarle lo ocurrido a Juan, este la abrazó y le dijo que se tranquilizara, que no pasaba nada, que todo se arreglaria (tal y como le decía siempre), y Alba de un momento a otro comenzó a besarle y a intentar desnudarlo; Juan, asustado la empujo y le pidió que se marchara de su casa muy enfadado.
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